El estrés, las deudas, mi salud …

El hombre ha creado los planes, proyectos, políticas… con el único fin, de fallar lo menos posible en el blanco.

Los sucesos en la vida se presentan a manera de escenas bien ilustradas, llena de detalles, sincronizadas en marañas de conjuntos, fenómenos lógicos e incomprensibles muchos; se crean diferentes fórmulas, algoritmos, con el fin de tener la mayor información posible, para dar la mejor respuesta a cada situación; de ahí nacen los metadatos, números complejos y enigmáticos que dirigen el futuro de los hombres, abarcando cada espacio a ver.

Seamos conscientes o no de estos sucesos, que se van dando alrededor, suceden; y somos puestos bajo el escrutinio de una fórmula, que direcciona nuestra vida, o su interrelación con la sociedad, con los sistemas que usa el hombre para organizar la vida; somos aptos, o no, para un crédito, pertenecemos a determinado nicho que necesita una u otra cosa, y …

Dependiendo el lugar, y tipo de sociedad al que pertenecemos, nuestras preocupaciones serán diferentes; sin embargo, los conceptos básicos son universales, al igual que las necesidades, y las etapas que vivimos.

No siempre somos conscientes de todo lo que sucede a nuestro alrededor: distracciones, problemas, enfermedad… el amor vestido de ropa casual, esbozando una sonrisa. La vida solo continua, como un extraño que anda de paso por nuestra villa, ya todos sabemos de él. El día corre, concluye sin realizar lo previsto, son tantas cosas pendientes, una historia sin fin para nuestros planes. Este paso ineludible del tiempo, nos empuja a esta corriente: la vida moderna, acelerada, que persigue toda verdad, y no deja secreto sin descubrir. Inmersos estamos en ello, topándonos con la realidad de la vida, ya lo dijo en alguna oportunidad un artista: «Me olvide de vivir». y, sí, nos estamos yendo al precipicio que nos conduce este ritmo, viendo cara a cara, nuestro rostro, a un niño con muchos sueños por vivir, en un cuerpo destrozado por las experiencias que disfrutamos.

Si desde pequeños tendríamos conciencia, de que no es posible alcanzar todo cuanto anhelamos, nos esforzaríamos, solo por lograr lo que más nos importa, reduciendo daño innecesario, y energía, para alcanzar éstas y disfrutarlas plenamente. Cuantos momentos que imaginamos, podrían ser realidad, pues que nadie me diga: «Que el recuerdo de ayer, es lo mismo que un sueño».

Se hace normal dentro del sistema, que las deudas sean el nexo que nos involucra como sociedad, los Bancos son lo más parecido a una familia que tenemos; las visitas a los abuelos, son recuerdos de antaño, su importancia se ha reducido considerablemente.

Todos tienen algo que vender, todos necesitan algo que usar; una mera trampa, una jaula, un vacío sin final…

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